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Huella social

HUELLA SOCIAL – PUBLICACIÓN DE RESPONSABILIDAD SOCIAL

Sentada detrás de un mostrador, con un delantal ajado por una agotadora jornada y con un rostro que mezcla cansancio, amabilidad y responsabilidad social, Sara Peláez espera a que salgan los dos últimos clientes de su tienda de ropa para volver a organizar las prendas de vestir que han quedado a medio doblar o arrugadas.

Son camisas viejas, pantalones a los que se les ha quitado el percudido, pero que no disimulan el uso, y chaquetas cuya moda ha pasado hace dos o tres años. Todas en buenas condiciones, pero usadas. No es una compra-venta de ropa, como las que se establecieron en el bogotano barrio de Chapinero hace unas décadas y que fueron de tanta utilidad para estudiantes ‘varados’ o familias de clase media en aprietos. No. Es El Ropero. Un sencillo, pero cómodo lugar cercado por rejas en el barrio Minuto de Dios en el que todos los días, de lunes a viernes, exceptuando la hora de almuerzo, se abren las puertas para que decenas de personas, con ficha en mano y respetando la fila, entren 20 minutos y escojan lo que puedan llevar.

Una chaqueta vale 8.000 pesos, unos jeans, 4.000, y un par de zapatos, 3.000. “¡Algo tiene que costar!”, exclama Sara, quien ve salir a los dos últimos clientes y se apresura a arreglar las dos camisas, los tres pantalones y la chaqueta que quedaron a medio doblar sobre un mesón. La reja se cierra y en El Ropero, una vez más, acaba otra jornada de voluntariado.