Con paso firme en Puerto Caracol

CON PASO FIRME EN PUERTO CARACOL

La comunidad de ‘Puerto caracol’ habita el extremo sur Isla Múcura, un islote ‘enclavado’ mar adentro 100 kilómetros al suroccidente de Cartagena. Allí hay dos mundos muy bien definidos y separados solo por un camino; así, literalmente separados por un camino que los comunica en solo 10 minutos: el mundo del turismo lo componen los hoteles de la isla; el Punta Faro es el más importante. Del otro lado, está el mundo de Puerto Caracol.

La Fundación Catalina Muñoz, con el apoyo de Punta Faro, estructuraron en esta comunidad el programa ‘Recibiendo Sonrisas’ con metas claras: mejorar las condiciones de vida y sobre todo, comenzar procesos de educación y apropiación en los habitantes. Hoy, cuatro años después, con Recibiendo sonrisas, los 300 habitantes de la comunidad pasaron del abandono -solo atenuado un poco por los dueños del hotel- a recibir atención y educación.

El diagnóstico de la situación se constituyó en el primer paso. El censo poblacional era indispensable para identificar sus necesidades puntuales, y así organizarnos como comunidad, asignar roles y enseñarles a buscar sus propias soluciones.Siguió la implementación de talleres de enseñanza y sensibilización de sus propias necesidades, trabajar en temas de recreación (de los que nacieron comités como ‘fútbol con valores’ para los niños y jóvenes y capacitación en producción de artesanías, enfocado en mujeres y artistas potenciales).

Este último proceso en particular, ha permitido que -con la elaboración de accesorios como pulseras y collares- quienes lo realizan se sientan personas productivas al tener la posibilidad de venderlos en los hoteles a los turistas -y en el caso de las mujeres- comiencen a entender que desde su trabajo, son seres valiosos y se reconozcan como parte fundamental de este núcleo social.

Así mismo, se trabajó en el cuidado de los espacios comunitarios con jornadas de limpieza de playas y la solución de una problemática grave: la convivencia que tenían los habitantes con porcinos, en libertad por todas sus calles.

Esto finalmente derivó en que los animales fueran cercados y mantenidos lejos de las áreas comunes, apoyado esto haciendo énfasis en el tema de educación en pro de viviendas saludables, uno de los más importantes y difíciles, porque requería la intervención de cada una de las familias en su propio entorno.

Hoy, gracias al trabajo permanente de la Fundación y de sus funcionari@s y voluntariado, hay logros básicos pero enormes para ellos: la llegada de la luz eléctrica ha hecho que los nativos empiecen a pensar en mejorar su calidad de vida con elementos como un ventilador, una nevera para preparar helados o un televisor, que saca a los niños y jóvenes del ocio en las calles.

 

Fundación Catalina Muñoz Construyendo sueños Bogotá
Fundación Catalina Muñoz Construyendo sueños Bogotá
Fundación Catalina Muñoz Construyendo sueños Bogotá
El manejo de basuras evolucionó en un proceso en el que estas se arrojan, ya no al mar o a las orillas de la playa, sino en canecas que son recogidas por una lancha cada cierto tiempo para ser desechadas; las mujeres han aprendido a usar algo de maquillaje para adornar su belleza, los niños tienen zapatos y los hombres saben que su trabajo como pescadores, como empleados de los hoteles o en ciudades como Cartagena, les permite dar a sus familias días sin hambre y con un techo más fuerte, mejor construido.
Con educación y conscientes de que son los dueños de su realidad, pudiéndose cambiar, Puerto Caracol es una comunidad más organizada, con más amor propio, con bases de convivencia que les permitirá evolucionar en pro de un futuro cada vez mejor.