24

February

0

HISTORIAS VIDAS Y SUEÑOS

Por FCM

Post_02_Viernes_Catalizando_Web_01 (1)

Un amor de dos, amigos y ganas de salir adelante

Nelson Montejo y Miryam Borda se conocieron hace 11 años en un cultivo de flores en el que ella trabajaba arreglándolas, mientras él fumigaba para protegerlas. “Eso sí, no me lo recomendaban para nada”, cuenta con gracia Miryam, quien para esa época era soltera, vivía con sus padres y podría decirse que nada le hacía falta. Era la niña de la casa, mientras Nelson, separado y con dos hijos de su primer matrimonio, disfrutaba de su soltería, las fiestas y los amigos; por su cabeza no se cruzaba la idea de tener más responsabilidades.

Pero así es el destino y el amor. A los pocos meses de iniciar su relación, Miryam quedó en embarazo y los planes de los dos cambiaron. El día llegó. Nelson fue a casa de Miryam a oficializar su relación, con el susto de que el padre de la joven no estaba aún convencido de las intenciones de aquel hombre de no muy recomendable fama; sin embargo, para sorpresa de los incrédulos, y de los padres de Miryam, su amor ha sido siempre honesto y sincero; fue la base para decidir sacar adelante su hogar.
 

Vertical

Comenzaron viviendo en casa de los padres de Miryam, en el barrio Villa Sandra, extremo oriental del municipio de Soacha. Pasado el tiempo, tres años, decidieron casarse y comenzó así la búsqueda de un espacio propio, proceso en el que Nelson no veía problema en irse a pagar arriendo, mientras Miryam no quería, pues siempre vivió en su propia casa.

A un par de casas de allí había un lote que pertenecía a un conocido de la familia de Miryam y de Nelson, quien un día lo llamó para pedirle permiso de usar el terreno para descargar material de construcción -algo que hace parte de su trabajo como distribuidor de este tipo de material-. Mientras charlaban, y en tono de broma, Nelson le preguntó a su amigo cuánto costaría ese lote. Su vecino le dijo que ahí estaba el terreno a la orden pero no hablaron de un precio por él. La sorpresa fue que, 20 minutos después, aquel hombre le devolvió la llamada para decirle que le diera 3 millones por ese lote. Un precio impensable por lo económico, muy asequible, pero que obviamente Nelson no podía cubrir, lo que no le impidió que comenzara a buscar prestado el dinero. Lo consiguió y se hizo el negocio.

Nelson siempre se ha preciado de ser ‘buena gente’, simpático en su manera de ser, de los que le gusta hacer buenos amigos. Así consiguió aquel lote y mientras pensaba cómo iba a construir su casa en él, otro amigo le prestó de nuevo esos tres millones -sin intereses- para que Nelson no pagara más y se los devolviera como pudiera. Y pudo. A base de trabajo, organización y ahorro, por fin ese lote fue cien por ciento suyo y la deuda quedó saldada.

Pasaba el tiempo y de nuevo los amigos aparecieron en el camino. La esposa de uno de ellos le sugirió a Nelson presentar los papeles para aplicar a una casa de las que construye la Fundación Catalina Muñoz, de la cual ella ya era beneficiaria. Nelson respondió con incredulidad y con algo de orgullo “que él no es de los que recibe ese tipo de cosas regaladas y además los trámites eran una jartera”. Fue entonces Miryam quien se encargó de realiza el proceso, que a las pocas semanas dio sus frutos con la aprobación de la construcción de su hogar, del que ya hacía parte los pequeños Andrés y Jordan.

“¿Pero esto es así de fácil?”

Esa fue la reacción de Nelson el día que la Fundación les dio la noticia. Y sí, más allá del esfuerzo realizado para poder obtener su lote, la Fundación ayudó para que todo fuera más fácil, porque los Montejo Borda ya cumplían los requisitos exigidos por esta. El material para construirla empezó a llegar, pero se cruzó con las fiestas de fin de año, lo que alargó la espera y hasta las dudas volvieron a aparecer. Pero en enero de este año, la casa se construyó y un día de marzo Miryam no aguantó más y organizó trasteo en un par de horas para que su familia disfrutara de su nuevo hogar.

 

mini1
mini2
mini3

Por tercera vez, otro de sus amigos les ayudó a adecuar ese nuevo espacio construyendo el baño, colocándole techo, piso y pintando a su gusto. Al ver lo rápido que su casa cambió de cara, el voluntariado de la Fundación Catalina Muñoz los apoyó por el esfuerzo, regalándoles implementos para ese baño, y poco a poco, con apoyo y dedicación, han hecho de su casa el cálido hogar que muchos admiran desde afuera como ejemplo de que estar mejor sí se puede cuando se quiere.

Hoy, son un modelo para sus vecinos; tienen servicio de acueducto y gas, ampliaron su cocina y hasta construyeron una tercera alcoba que les brinda mayor comodidad. Los Montejo Borda desafiaron los pronósticos de quienes no creían en su amor; son una pareja tranquila, en la que prima el respeto, el buen trato y la unión; aprovechan las oportunidades que tienen y día a día se ganan el respeto y el apoyo de sus amigos. Una historia, cuatro vidas y un ejemplo de la satisfacción que llena el alma al ver sus sueños construidos.

Twitter

Contacto

Diag 48 # 19 -16 // Bogotá Colombia


(571) 4854765 - 7038939


info@fundacioncatalinamunoz.org
voluntariado@fundacioncatalinamunoz.org

Nuestras Redes Sociales

headerBanner